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Discurso de Alejandra Araúz, Presidenta del Fórum de Periodistas

Premio Nacional de Periodismo - Galería

Discurso de Alejandra Araúz, Presidenta del Fórum de Periodistas

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Lo único permanente es el cambio. Muy buenos días.
Apreciados patrocinadores,
Queridísimos colegas,
Compañeros del Fórum.

Tengo que iniciar esta breve intervención confesándoles que es sumamente emocionante para mí dirigirme a ustedes en la mañana de hoy. Los motivos muchísimos, pero solamente les voy a compartir un par.

Esta es mi primera intervención propiamente como Presidente del Fórum de Periodistas, una organización con 31 años a cuestas y un crecimiento sostenido, pero que solamente tres mujeres han presidido y ahora mis colegas me han confiado a mí semejante responsabilidad, que yo asumo con mucha ilusión, dedicación y sobre todo el mayor sentido de compromiso con la libertad de expresión, con la libertad de prensa, con la verdad. Porque, como lo he mencionado en otras
oportunidades: no quiero que al concluir mi periodo nadie pueda decir que el zapato me quedó grande.

El segundo motivo del porqué este encuentro es particularmente emocionante, es por lo inédito. Y es que la pandemia nos obligó a todos a adaptarnos a las nuevas circunstancias, a cambiar nuestros hábitos, a desprendernos de lo conocido y transitar por senderos inciertos. Entonces palabras como “reinventarse” se volvieron trending topic y hacer cambios fue lo único constante.

Una prueba de ello, fue que en la noche del pasado 20 de mayo, en lugar de departir amenamente como solíamos hacer cada año en nuestra querida gala del Premio Nacional de Periodismo, esa noche viendo la tele yo conmigo me emocionaba y saludaba con efusivas notas de voz a los ganadores de esta vigésima quinta edición del Premio, quienes quizás sin estar conscientes, estaban haciendo historia junto con nosotros en el Fórum, porque fue la primera vez que
nuestro evento se transmitía en televisión abierta, en radio y en aplicaciones para dispositivos móviles, y porque también fueron los concursantes que estrenaron el nuevo formato del premio, en el que adecuamos las categorías, se aplicaron nuevos instrumentos de evaluación y como si fuera poco, el jurado internacional -como ya mencionaron- evaluó y sesionó de forma remota.

Me atrevo a apostar que todos, sin excepción, deseamos poder el próximo año volver a encontrarnos como en otrora y compartir las emociones. Tengamos fe.

Afortunadamente para nuestra organización algo que la pandemia no nos arrebató fue la confianza y respaldo de nuestros patrocinadores,
sin los cuales el Premio Nacional de Periodismo no sería posible. Una vez más les reiteramos nuestro más profundo y sincero agradecimiento por apoyar en forma altruista y desinteresada una causa en ocasiones subvalorada, como la libertad de expresión.

Resulta casi que increíble, cómo a pesar de las dificultades que sin excepción atraviesan todas las empresas, persista ese interés de mantener esta alianza con el Fórum de Periodistas. Muchísimas gracias.

Si me lo permiten, ahora voy a dirigirme a mis colegas ganadores del Vigésimo quinto Premio Nacional de Periodismo. Los vengo felicitando desde la noche de los anuncios, pero ahora también tengo que agradecerles su confianza. La credibilidad y la buena reputación de nuestra organización se reafirma cada año, con cada trabajo que es inscrito en nuestro concurso.

El compromiso del Fórum es no defraudarles, y les exhorto a que además de mantener altos estándares en su trabajo cotidiano, conviden a los demás colegas a que se animen a generar piezas, con la visión que son para concurso, que la competencia comience desde las mismas salas de redacción o de noticias, no tanto entre los propios colegas, sino a lo interno, cada uno consigo mismo preguntándose: ¿por qué mi trabajo es una pieza para concurso? Apostemos por la excelencia.

Y es que se avecinan tiempos complejos para las sociedades, las democracias y por supuesto para el periodismo. La pandemia nos ha
retrasado significativamente en los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Muchísimas personas cayeron nuevamente en el umbral de pobreza, la inseguridad ciudadana incrementa, la corrupción se enquista en nuestras instituciones cuando la transparencia y la rendición de cuentas en la administración pública se diluye.

Nuestra democracia se debilita y si los ciudadanos no asumimos la responsabilidad de sacar adelante este país y al planeta, ¿qué legado
estaremos entregando a las siguientes generaciones?

Ante este reto, el periodismo ético, responsable y comprometido con el bien común, es un protagonista indiscutible, porque la información de
calidad y oportuna es indispensable para que los ciudadanos tengan el conocimiento y la capacidad de tomar decisiones asertivas.

No es una faena fácil: porque el exceso de mala información, las audiencias sin criterio formado, los poderes políticos y económicos oscuros, a lo que le sumamos el periodismo sin ética, son la combinación perversa que nos mantendrá condenados al atraso y la miseria.

No queremos esto para Panamá. A mí me aterra ver sociedades tan convulsionadas, en donde nadie confía en nadie y se depredan entre
ellos. Donde la inequidad y las brechas cada día se vuelven más grandes. Donde los periodistas y los medios de comunicación son perseguidos e intimidados, hasta incluso asesinados.

No queremos eso en Panamá y somos nosotros -ahora- los que debemos evitarlo, siendo una sociedad cohesionada y alineada hacia el mismo fin común: el bienestar de las personas, el goce pleno de los derechos a través del desarrollo sostenible e inclusivo.

En toda esta esta estrategia para el rescate de nuestro país un factor
imprescindible es la libertad de prensa, porque:
 Sin libertad de prensa no hay justicia,
 Sin libertad de prensa no hay desarrollo
 Sin libertad de prensa no hay equidad
 Sin libertad de prensa no hay democracia
 Sin libertad de prensa no hay paz.

Muchas gracias por su compañía.