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La importancia de la participación de los medios de comunicación social en los procesos electorales

Fecha: 2018-07-16

Ponencia de Gerardo Berroa Loo,Director de La Estrella de Panamá, en el II Congreso de Estudiantes de Derecho de la Universidad Interamericana de Panamá.

 

 

Partamos de un punto. La comunicación es la vida misma. Por tanto, la comunicación en los procesos electorales es vital y la participación de los medios, eje conector.

En pocas palabras y resumiendo rápidamente, la sociedad necesita estar informada sobre los procesos electorales a través de los medios de comunicación social, para tomar decisiones con mayor claridad.

Un proceso electoral sin la participación de los medios de comunicación social se torna en un proceso oscuro que vulnera la democracia. 

Un ejemplo claro de la importancia de los medios de comunicación social en los procesos electorales lo vemos en la evolución reciente de nuestra historia. De los discursos políticos en la plaza pública se pasó a los mensajes en la televisión, en la radio y, ahora, en las redes sociales.

Pero así como es importante la participación de los medios de comunicación social en los procesos electorales, también lo es que cada uno esté consciente de que estos son utilizados para manipular la realidad.

Es por eso que los políticos se hacen de medios de comunicación social, con el fin avieso de controlar la realidad y volcarla a su favor… ¿Cuántos ejemplos se pueden enumerar en Panamá? Obviamente que a lo largo de la historia son muchos, muchísimos…

Entonces, ¿en quién confiar? es una pregunta válida de la sociedad. Aquí entra en juego la credibilidad y la confianza que genere el medio de comunicación social, pues apenas empieza a desviarse, la sociedad misma lo repele, lo rechaza y de estos huelgan los ejemplos en Panamá. Es a esos medios de comunicación social con credibilidad a los que haremos alusión hoy.

 

Así como los políticos se han hecho de medios de comunicación social para utilizarlos a su favor, los gobiernos hacen lo propio. Aparte de utilizar cuanta artimaña esté a su alcance para censurarlos, para acallarlos, para manipularlos..., también se hacen del control y dirección de medios para usarlo para sus intereses.

 

No voy a entrar en detalles de lo que se ha hecho durante este quinquenio en Panamá en el gobierno de Varela, pero sí entraré en lo que ha hecho el Tribunal Electoral, porque atañe directamente al papel importante que juegan los medios de comunicación social en los procesos electorales.

 

Y es que, a mi juicio, el Tribunal Electoral parte de una visión inquisitiva. Nos ha vendido la idea de que es un ente que promueve los valores democráticos, cuando en realidad se ha convertido en un ente inquisitivo por excelencia. Incluso, hay propuestas para regular lo que se dice en las redes sociales y en algún momento afirmé que estaban creando su “cuarto de censura”. El conjunto de normas electorales se ha convertido en las nuevas mordazas de este país que, incluso, podrían ser peores que las mordazas de la dictadura. So pretexto de evitar la campaña sucia, se está coartando el derecho del ciudadano de conocer toda la verdad. No favorezco la mentira, pero que se diga toda la verdad. Y hay que conocer el pedigrí de todos los candidatos, no solo las cosas bonitas, porque este es un derecho de la ciudadanía.

 

Pero veamos más. A través de las reformas al Código Electoral, se introdujeron artículos que atentan contra la libertad de expresión. Aunque los gremios periodísticos lo advirtieron con antelación, la aplanadora del Legislativo las aprobó. Hoy hay una especie de “compromiso verbal” con los magistrados del TE de que esas normas no han de aplicarse porque, alegan, si se entra a reformar el Código, es probable que a alguien se le ocurra otras cosas y es preferible dejar todo tranquilo hasta concluir el proceso electoral actual. Eso sí, no hay garantías de nada…

 

Para dar un ejemplo, en la propuesta de reforma al Código Electoral había una norma que prohibía a los medios de comunicación social hacer entrevistas a los candidatos luego de decretada la veda electoral. La veda, se entiende, es para que el político no haga campaña a su favor, pero ¿cómo prohibirle que hable en una entrevista?

 

El absurdo estaba allí, latente, y si un medio de comunicación publicaba una noticia, sería sujeto de una sanción. Por fortuna, esa norma fue eliminada, gracias a la protesta de los medios de comunicación social.

 

Pero una norma que sí está en el Código es la que establece que no pueden publicarse encuestas hasta 20 días antes de la elección. La veda de las encuestas era de ocho días, o sea, una semana, pero el diputado panameñista Luis Barría propuso 20 días y así se aprobó en la Asamblea.

 

O sea, a casi un mes de las elecciones, el ciudadano no tendrá cómo enterarse de la aceptación o rechazo de un candidato. No tendrá medios ni herramientas para medirlo ni para hacer comparaciones.

 

Este artículo está demandado por inconstitucional ante la Corte Suprema de Justicia y solo esperamos que fallen antes de las elecciones… De hecho, hoy no hay encuestas en ningún medio de comunicación social, porque nadie va a hacer una inversión con esa censura de los 20 días que impone el Código Electoral.

 

Los medios de comunicación son también la opción más importante para que los precandidatos independientes hagan sus denuncias. Por ejemplo, es a través de los medios de comunicación social como se ha conocido la falta de igualdad de oportunidades que perjudica, principalmente, a los candidatos independientes.

 

En términos del financiamiento asignado a los independientes, este es casi nueve veces menor que el que se da a los partidos políticos y eso provoca una enorme desventaja.

 

En la veda electoral, los candidatos independientes solo tienen derecho a la recolección de firmas y promover la hora y lugar en que lo harán. El Código les prohíbe hacer propaganda. Los partidos, a través de sus primarias, pueden hacerlo, pautar, organizar encuentros, en fin, les es permitido casi todo.

 

También a través de los medios de comunicación social es que los partidos en formación han logrado hacer presión para que no se les vulneren sus derechos…

 

En fin, es este tipo de comportamiento de la dirigencia política y de los funcionarios borrachos de poder, que indudablemente atentan contra la democracia, porque todavía juegan a ser los modernos Luis XIV de Francia, quien afirmaba “El Estado soy yo”, hoy, dirían: “el Tribunal Electoral soy yo”

 

América Latina está plagada de ejemplos de aberraciones electorales. Y es que nuestra América dista mucho de tener estadistas. La moda es llegar al poder y desde allí hacerse de la riqueza nacional para el provecho propio o de sus allegados. Esta realidad se puede ver en Costa Rica, Brasil, Honduras, Argentina o Panamá. Es un calco al carbón.

 

Con medios de comunicación afines a los intereses económicos o a los partidos políticos, estas sociedades son presa de la avaricia. Pero la realidad es que son también los medios de comunicación social la esperanza de estos pueblos. Porque sin medios de comunicación social, no podrían salir de la vorágine de la corrupción o de las dictaduras. 

 

Esta realidad difiere mucho de lo que sucede en sociedades más desarrolladas, donde sus líderes tienen como meta el bien común. Incluso, analizan el comportamiento de su propia sociedad cuando ésta tiene un comportamiento que se aleja del aprendizaje del pasado.

 

Se trata de líderes que ven en la conducción del Estado una forma de hacer que el país transite por senderos de desarrollo y progreso para todos. Un ejemplo nos lo da ese magnífico periodista Herbert Altschull, quien en su libro Agentes de Poder narra una anécdota de cuando era corresponsal en jefe de la agencia Associated Press en Alemania, en 1957.

 

“El Partido Demócrata Cristiano de Konrad Adenauer acababa de regresar al poder gracias a unas elecciones en que por primera ocasión en la historia de Alemania, un solo partido político obtenía la mayoría absoluta de los escaños en el Parlamento, el Bundestag. La noche del 15 de septiembre (de 1957) reporté con acuciosidad los resultados de las elecciones a los diarios matutinos y a la mañana siguiente me detuve frente a la mesa en la que varios dirigentes del partido tomaban café en el restaurante del Bundestag. Todavía necesitaba preparar un artículo para los diarios vespertinos del día siguiente y buscaba algunos comentarios. Encontré a los diputados en un estado de ánimo sereno y meditativo. No estaban tan satisfechos de los resultados de las elecciones como yo esperaba. Por supuesto, les alegraba que su partido hubiese ganado, pero les preocupaba la magnitud de la victoria. No dudaban de la capacidad de liderazgo de Adenauer; era el principio el que los inquietaba. No hacía muchos años que el pueblo alemán había seguido a un demagogo por voluntad propia. Adolf Hitler los guio hacia donde quiso. Los diputados de la Democracia Cristiana parecían temer que el pueblo alemán no hubiese aprendido la lección; quizás todavía estaba dispuesto a seguir irreflexivamente a un líder…”.

Hace unos años, en 2009, Panamá atravesó por el mismo problema. Una alianza entre los partidos Panameñista, Molirena, Unión Patriótica y Cambio Democrático dio el triunfo a Ricardo Martinelli, con un significativo 60 por ciento de los votos. Con ese mandato sólido, Martinelli llegó al poder, hizo y deshizo en el país, tumbó a mazo estructuras en Amador y todos sabemos hoy el resultado de su gestión.

Los medios de comunicación estuvieron allí. Siguieron paso a paso el triunfo arrollador y proveyeron información a la sociedad de todo cuanto pasaba. Los medios fueron testigos y parte fundamental luego en las denuncias sobre los abusos de poder, la falta de transparencia y la forma de hacer política que reñía con los parámetros del buen gobierno.

Los medios de comunicación social han estado allí para denunciar los mayores escándalos de corrupción y que salpican no solo al pasado gobierno, sino al actual. Son los medios de comunicación social el mejor aliado del electorado, porque día a día están allí, informando sobre las maniobras que atentan contra los principios de democracia y libertad de expresión.

Los medios de comunicación social han estado allí también para dar cuenta de cómo ha sido la metamorfosis de los partidos que de una dirigencia tradicional han pasado a la dirigencia de los diputados. Porque la mayoría y los más grandes partidos políticos del país hoy son dirigidos desde la Asamblea.

Esa metamorfosis ha sido contada por los medios de comunicación y justo estos cambios van a tener gran influencia en el próximo torneo electoral. Porque mientras para unos las elecciones son el 5 de mayo de 2019, para los diputados fueron el 1 de julio de 2018 y hoy esa misma alianza de gobierno desde la Asamblea pretende prolongar y aumentar su mandato en el nuevo quinquenio.

No se puede tapar el Sol con la mano. Son muy pocos los medios comprometidos con la sociedad, mientras que una gran cantidad deellos se han convertido en vehículos que sirven a intereses diversos. Y no se trata de un solo sector o clase social; son todos. Así pueden enumerarse los medios de derecha, pero también de izquierda y más hoy cuando la tecnología facilita las cosas. Las redes sociales, por otra parte, son en sí medios de comunicación social, que han ganado terreno y hoy su influencia es mayúscula en la sociedad. Tanto es así, que a través de estos vehículos de información se hacen denuncias públicas que en otros tiempos eran impensables y hoy son clave en los procesos electorales de los distintos países. 

 

Todos estos medios, de derecha, de izquierda, de centro... con intereses particulares o con un verdadero compromiso con la sociedad son testigos y vehículos de información sobre lo que está pasando. Esa metamorfosis en la dirigencia política, ese poder en la Asamblea, quizás sea la génesis de una nueva forma de gobierno. De hecho, ya el líder del principal partido de oposición, el Revolucionario Democrático, avalado por la presidenta de la Asamblea, ha anunciado que con el poder legítimo que poseen de más de las dos terceras partes, van a promover cambios sustanciales a la Constitución.

Cambios que incluyen desde la verdadera independencia financiera para el sistema de justicia y, sobre todo, para el Órgano Legislativo. ¿Estamos en la génesis de un gobierno parlamentario?

Estos cambios empiezan con la búsqueda de un consenso nacional promovido desde la Asamblea y, según he podido conocer, la idea es tener un documento único para aprobar en dos asambleas las reformas constitucionales. La otra opción, quizás la que llegue a materializarse, es la convocatoria a una Constituyente paralela. Esta convocatoria la haría la Asamblea Nacional en el mes de febrero próximo. En esa convocatoria se establecerán los parámetros, que incluyen desde la prohibición de ser candidato a constituyente a funcionarios con mando y jurisdicción o diputados en ejercicio. Que independientemente de quién gane las elecciones de mayo de 2019, la reglamentación de esa Constituyente paralela queda fija para el próximo mes de agosto de 2019 y la elección de los 60 constituyentes, no más de seis meses después.

 

Como ven, no hay duda de que desde este último año del quinquenio de Varela ya ha cambiado la forma tradicional de gobierno, porque el sistema presidencialista ha comenzado a perder su fuerza, su poder y, sobre todo, su legitimidad para gobernar y los medios hemos estado allí para contarlo.

 

 

Muchas gracias

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